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El Museo Guggenheim Bilbao se concibió bajo una serie de premisas que determinarían su funcionamiento y su naturaleza como museo. Entre ellas, su concepto de Colección Permanente responde a un modelo innovador en el que los museos de una red internacional, en este caso la Red Guggenheim, poseen colecciones individuales que se complementan y enriquecen mutuamente y que, en conjunto, conforman la Colección Permanente de los Museos Guggenheim. Selecciones de esta vasta colección se van presentando al público de forma dinámica y rotatoria para mostrar a los visitantes el amplio y diverso panorama del arte contemporáneo. La naturaleza cambiante de estas presentaciones propicia la repetición de la visita ya que las muestras van sucediéndose al objeto de explorar en mayor profundidad lenguajes, tendencias o movimientos artísticos. Ello enlaza directamente con otro de los aspectos más importantes que presiden el funcionamiento del Museo, que es su compromiso de facilitar el acercamiento del público a la cultura y, en especial, al arte moderno y contemporáneo. El arte de nuestro tiempo no siempre resulta fácil de comprender por lo que la prioridad del Museo es ofrecer a los visitantes la ayuda necesaria que les guíe por este complejo mundo de la estética, el concepto o la técnica. La obra de arte, lejos de mostrarse distante e inalcanzable, debe convertirse en algo cercano, hasta el punto de establecer grados de comunicación con el espectador. Independientemente del nivel de conocimiento e interés específico de las personas, el Museo debe proporcionar los medios suficientes para que del paseo por sus salas se desprenda una cultura humanística que, en diferentes grados, impregne a los visitantes. Sin embargo, el Museo Guggenheim Bilbao no sólo aspira a cumplir objetivos directamente ligados a su naturaleza museística sino que, en este caso, una infraestructura cultural ha servido como motor de regeneración urbanística, económica y social de una ciudad, actuando como factor fundamental de proyección de una imagen más moderna y positiva de Bilbao y como símbolo de su revitalización. El significativo apoyo recibido del entorno más próximo a través del Programa de Amigos del Museo, y el de las empresas e instituciones vinculadas al Programa de Miembros Corporativos ha permitido implementar un novedoso modelo de gestión que combina la participación pública y privada y permite al Museo alcanzar cotas de autofinanciación en torno al 75%, porcentaje extraordinario en una institución cultural de esta naturaleza. Juan Ignacio Vidarte |